viernes, 15 de agosto de 2008

DE AQUELLOS POLVOS, ESTOS LODOS

COPIO Y PEGO DE AQUI

En los últimos días he leido muchas cosas sobre Georgia -lamentablemente- y estaba esperando algo así... Alfonso Rojo, no es santo de mi devoción -ni mucho menos- pero de cualquier forma lleva razón en gran parte de los argumentos que expone en su artículo. Lamentablemente, solo puedo decir... te lo dije!!!

El destacado en negrita es mio.


EL PECADO ORIGINAL

POR ALFONSO ROJO
Jueves, 14-08-08

La imagen estremece. El cadáver del camarógrafo holandés aparece en el centro de la foto, desmadejado en el maletero del coche y a su lado, uno de sus colegas, salpicado de sangre, lo abraza, con esa desesperación que se adueña de los reporteros de guerra cuando descubren que los mutilados, los heridos, los ciegos y los muertos también pueden ser ellos.

Por duro que suene, la vida de los cinco periodistas y las de los miles de ciudadanos destripados en Georgia, hay que ponerlas en el debe de los civilizados, opulentos y siempre correctos políticos occidentales.

El único que se ha atrevido hasta ahora a decirlo aquí ha sido Antonio Pérez Henares, quien se pregunta en su blog por qué lo que está bien para Kosovo, no vale para Osetia.

Es la primera vez, desde el desmoronamiento de la URSS, que los rusos imponen militarmente una solución fuera de su territorio, pasándose por la entrepierna los patéticos consejos de EE.UU. y sus aliados europeos, incapaces de mover un dedo para auxiliar a su protegido georgiano.

Quien quiera engañarse puede intentar explicar la operación bélica apelando a ese viejo aforismo eslavo según el cual Rusia sólo puede tener en sus fronteras enemigos o vasallos.

Claro que la paranoia del KGB, de cuyas filas emergieron quienes mandan en el Kremlin, combinada con la personalidad de Putin, el elevado precio del petróleo y el recuerdo de las humillaciones sufridas en los 90, ayuda a entender la ferocidad del ataque, pero fue la decisión de EE.UU. y la Unión Europea de reconocer a Kosovo, lo que pavimentó el camino de los blindados rusos hacia Tsjinvali.

El pecado original en esta tragedia, la insensatez criminal, lo cometió Occidente el pasado febrero, al aceptar que se desgajara de Serbia su sexta provincia, argumentado que la mayoría de sus habitantes -de origen albanés- no querían depender de los serbios de Belgrado. Lo mismo que les pasa a los ciudadanos de origen ruso de Abjasia u Osetia, tampoco desean ser gobernados por los georgianos de Tbilisi.

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miércoles, 30 de enero de 2008

CARTAS A KOSOVO: MITROVICA

“Llevo diez años sin poder ir a mi propia casa. Estuve en Alemania trabajando y cuando volví, tuve que irme a casa de mis padres” Aferdita Syla, tiene 35 años y es albano kosovar, vivé en Mitrovica y es la directora de la única revista con edición bilingüe en albanés y serbio que existe en Kosovo “desde hace diez años solo he andado una vez por el norte, hace poco fui a cenar con unos amigos, no se lo dije a mi madre, me habría encerrado en casa”

Mitrovica antes del conflicto de Kosovo, fue una zona de fructífera minería, ahora sólo es conocida por ser, al igual que su homologa bosnia, Mostar, una ciudad dividida.

En el Norte: viven serbios, son ortodoxos, la moneda es el dinar y los anuncios están en caracteres cirílico. En el Sur: se habla albanés, se usa el euro, y los alminares de las mezquitas rompen la monotonía del caótico urbanismo kosovar. Y entremedio un río, el Ibar, y sus puentes.

Milos Drazevic lleva cuatro años trabajando para una ONG que reúne a serbios y albaneses con el objetivo de crear puentes entre ambas comunidades. La tarea no es fácil pero no faltan ganas. La ONG en la que trabaja Milos está en el sur, en la parte albanesa, y esto le provoca no pocos problemas. Trabajar con albaneses no está bien visto entre los compatriotas serbios, pero no es sólo eso.

“No soy libre en mi propio país” Milos no puede contener su indignación “¿Quién son ellos para pedirme qué me identifiqué?” Como cada día Milos cruza el puente que une Norte y Sur, y hoy un policía de Naciones Unidas, de nacionalidad rumana, le ha dado el alto y le ha pedido que le mostrara un documento que lo identificara, en el check point permanente que hay en el puente. Desde 1999, el puente es tristemente famoso por ser custodiado por los militares franceses del KFOR, –fuerzas de Kosovo de la OTAN-, y controlado por la policía de Naciones Unidas. Durante el conflicto de Kosovo, los francotiradores de ambos bandos se apostaban en ambos márgenes del río y disparaban a cualquiera que se acercara al puente.

Cuando en junio de 1999, las fuerzas de la OTAN llegaron a Mitrovica, la situación era de conflicto abierto. En ese momento, y debido a las circunstancias, se decidió cerrar el paso en el puente. Lo que debió ser una decisión temporal para proteger a serbios y albaneses, ha terminado marcando a la ciudad de forma permanente. El puente los separa.

Los francotiradores se fueron de la ciudad hace mucho tiempo, pero el miedo a cruzar el puente sigue vivo. El escaso transito es prueba evidente, solo unos pocos se atreven a cruzarlo. La presión de ambas comunidades sobre aquellos que intentan trabajar por un Kosovo en que serbios y albaneses vivan unidos es mucha. Pero eso no quita la esperanza a los pocos que siguen trabajando en ellos. La vida sigue en Kosovo.

kosovarian Puthje -besos kosovares-

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jueves, 20 de septiembre de 2007

RESTOS DE LA GUERRA

La imagen mental que se asocia con Kosovo es la guerra. Pero, siendo escrupulosamente técnicos, en Kosovo no hubo tal guerra, técnicamente se considera como el “Conflicto de Kosovo”. Esto tiene una explicación no demasiado compleja, si bien es cierto que las tropas del ejército de la antigua Yugoslavia fueron activas en el territorio de Kosovo intentando una limpieza étnica contra la población albano-kosovar. Esta población no tenía un ejército que los defendiera, el UÇK –Ejercito de Liberación de Kosovo- era un grupo paramilitar, no un ejercito regular, y luchaban en guerrillas… De forma que nunca hubo una guerra de frentes en los que lucharan ejército contra ejército.

Bueno, una vez solventado el tecnicismo, encontrar restos de “conflicto” en Kosovo no es fácil. Después de ocho años de presencia internacional –Naciones Unidas, OTAN y Unión Europea…- la reconstrucción de los edificios dañados y de las casas quemadas esta prácticamente resuelto, de hecho, tienes que buscar muy mucho para encontrar algún resto. Y cuando encuentras algo, suelen ser casas e iglesias serbias quemadas por los albaneses tras la llegada de las fuerzas de la OTAN a modo de revancha, y que con el consiguiente éxodo masivo de los serbios hacia territorios serbios, dentro o fuera de Kosovo, nunca han sido reconstruidas por sus legítimos propietarios… Pero esta es otra historia que debe ser contada en otro momento…

Al contrario que en Bosnia, en Croacia o en Belgrado, donde hay zonas llenas de casas quemadas, con restos de metralla, bombardeadas, o minadas… En Kosovo estos lugares, cuando existen, son poco visibles.

Pero las heridas que más duelen son las que no se ven. Y en Kosovo, la gente tiene la memoria fresca, y recuerda lo que paso hace ocho años. Recuerdan las locuras del conflicto, los éxodos masivos y obligados, las venganzas, el sonido de los disparos, los rencores, el olor a las casas quemadas y el odio. Mucho odio hacia el otro, hacia serbios o albaneses. Odio que lo impregna todo. Y que les impide pasar página –que fácil es decir esto cuando no lo has vivido- pero desde el punto de visto pragmático europeDo, se hace necesario perdonar, que no olvidar…

Mientras, Kosovo sigue suspendido en una situación imposible, entre el quiero y no puedo de la independencia, la obsesión serbia por paralizar cualquier tipo de negociación, y los tejemanejes de los organismos internacionales que se sienten superados por una situación que nunca han llegado a controlar. Esto es Kosovo.

kosovarian Puthje -besos kosovares-

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