RESTOS DE LA GUERRA
La imagen mental que se asocia con Kosovo es la guerra. Pero, siendo escrupulosamente técnicos, en Kosovo no hubo tal guerra, técnicamente se considera como el “Conflicto de Kosovo”. Esto tiene una explicación no demasiado compleja, si bien es cierto que las tropas del ejército de la antigua Yugoslavia fueron activas en el territorio de Kosovo intentando una limpieza étnica contra la población albano-kosovar. Esta población no tenía un ejército que los defendiera, el UÇK –Ejercito de Liberación de Kosovo- era un grupo paramilitar, no un ejercito regular, y luchaban en guerrillas… De forma que nunca hubo una guerra de frentes en los que lucharan ejército contra ejército.Bueno, una vez solventado el tecnicismo, encontrar restos de “conflicto” en Kosovo no es fácil. Después de ocho años de presencia internacional –Naciones Unidas, OTAN y Unión Europea…- la reconstrucción de los edificios dañados y de las casas quemadas esta prácticamente resuelto, de hecho, tienes que buscar muy mucho para encontrar algún resto. Y cuando encuentras algo, suelen ser casas e iglesias serbias quemadas por los albaneses tras la llegada de las fuerzas de
Pero las heridas que más duelen son las que no se ven. Y en Kosovo, la gente tiene la memoria fresca, y recuerda lo que paso hace ocho años. Recuerdan las locuras del conflicto, los éxodos masivos y obligados, las venganzas, el sonido de los disparos, los rencores, el olor a las casas quemadas y el odio. Mucho odio hacia el otro, hacia serbios o albaneses. Odio que lo impregna todo. Y que les impide pasar página –que fácil es decir esto cuando no lo has vivido- pero desde el punto de visto pragmático europeDo, se hace necesario perdonar, que no olvidar…
Mientras, Kosovo sigue suspendido en una situación imposible, entre el quiero y no puedo de la independencia, la obsesión serbia por paralizar cualquier tipo de negociación, y los tejemanejes de los organismos internacionales que se sienten superados por una situación que nunca han llegado a controlar. Esto es Kosovo.
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